DÍA DEL PATRIMONIO.
- Julieta
- 16 oct 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 29 oct 2019

Imágen tomada por Mendieta Fotografía. @medientaph
ANTES.
Si algo sobra en Uruguay es patrimonio. Existen tantos edificios y objetos históricos en este país, que hubo que burlar todas las leyes de la lógica y transformar el Día del Patrimonio en una actividad que se extiende por un fin de semana entero. O sea, dos días.
Cada edición es diferente a las anteriores, más allá de las eternas colas en la embotelladora de Coca ídem. En esta ocasión se celebran 25 años del evento y se decidió que su eje temático fuera la música.
“La música del Uruguay - 100 años de Amalia de la Vega” en el nombre oficial de este Día del Patrimonio, en homenaje al centenario del nacimiento de la mencionada artista. De la Vega es considerada una de las voces femeninas más importantes de nuestro folclore y por estos días se editó un disco tributo con 12 músicas uruguayas versionando sus temas, además de otro encabezado por Arlett Fernández.
El lunes, después del fin de semana, todas esas canciones seguirán allí. Conviene aprovechar este sábado y domingo para mover el esqueleto y visitar alguno de los numerosos sitios que abrirán sus puertas en todo el territorio nacional para mostrarnos su rico patrimonio. Siempre y cuando no haya sido vendido al bajo precio de la necesidad.
Para aprovechar estas ocasiones es importante no dejarse ganar por la ansiedad. Asistir a las 500 propuestas es casi tan agotador como recorrer Europa en siete días, así que será mejor que olvidemos esa loca idea, salvo que el escribano de los récords Guinness ya esté llegando al aeropuerto. Priorice las visitas a aquellos edificios que no suelen estar abiertos al público durante el resto del año; esperar una hora para entrar a un museo que la semana siguiente abrirá las puertas sólo para usted (quizás literalmente) no parece la mejor forma de pasar el tiempo.

Imágen tomada por Mendieta Fotografía. @medientaph
DESPUÉS.
Miles de personas aprovecharon las soleadas jornadas del sábado y el domingo para visitar en el Fin de Semana del Patrimonio algunos de los edificios emblemáticos que tiene el país y que, en algunos casos, permanecen cerrados al público el resto del año.
Uno de los sitios más visitados fue la Estación Central de AFE, que volvió a abrir sus puertas al público tras 15 años clausurada. Aunque muchos jóvenes todavía recuerdan los recitales y actividades que allí se realizaban antes del cierre, para los de menor edad, el interior del edificio es absolutamente desconocido. Las personas pudieron recorrer sus instalaciones que, a pesar del abandono, mantienen la belleza de sus orígenes.
Otra visita muy requerida fue la de la sede de la Masonería, en la calle Cassinoni, que solamente abrió el día sábado y que es desconocida por el gran público. Otro paseo muy solicitado y poco frecuente fue la visita al faro de Punta Carretas, desde donde existe una vista privilegiada de Montevideo.
Los tradicionales espacios abiertos, como la Plaza Matriz, estuvieron rebosantes de público, en jornadas radiantes que se prestaron para participar de distintas actividades al aire libre.
COMENTARIO
Personalmente, no tengo recuerdos de este día. No tengo recuerdos de visitar lugares por ser el día del patrimonio. Es más, hasta ahora, nunca visité ningún lugar con este motivo. Capaz es porque vivía en Paysandú. Allá no hay tantas cosas para hacer como acá. O capaz porque simplemente no estaba en la tradición de mi familia hacerlo. No se.
Este año, me llamó mucho la atención la cantidad de gente que sale a visitar estos lugares que abren sus puertas al público. Cantidad de gente conocida y otras tantas que me crucé por la calle, haciendo colas, sacando fotos. Tendrá un poco que ver con la zona en la que estoy viviendo, que noto tanto la presencia de este tipo de actividades.
Me parece una ocasión espectacular para ser turistas de nuestra propia casa. Y la pregunta acá es ¿qué tendrá que ver esto con sustentabilidad?
Una sociedad sustentable es una sociedad consciente. Consciente de lo que posee, de su pasado y de su futuro. Es una sociedad que cuida, que respeta los procesos y por lo tanto, que necesita estar interiorizada. Si quiero vivir en una ciudad más limpia, más "verde", más sustentable, primero tengo que querer el lugar donde vivo.
Y, si bien la sustentabilidad es un concepto masivo, que se aplica a todo el mundo, tiene que empezar acá a la vuelta de la esquina. Nadie es más responsable de que este lugar sea sustentable que nosotros que vivimos acá. Para querer tener hábitos sustentables tiene que existir una clara intención por parte de la persona.
Estas instancias de reconocer, visitar y querer un poco más nuestro propio entorno, favorecen la tendencia de la sociedad a forjar un lugar mejor a futuro. Ser conscientes de lo que tenemos nos ayuda a cuidarlo. "Este año se decidió que su eje temático fuera la música", ¿y si proponemos un eje temático sustentable para el próximo año se imaginan como sería?


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